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Personas Mayores Frente a la IA: ¿Miedo, Prudencia… o Potencial? – Agosto 2025

Cuando hablamos de inteligencia artificial (IA), a menudo imaginamos jóvenes ultraconectados, cómodos con las herramientas digitales. Sin embargo, una parte esencial de la población activa tiene más de 50 años. ¿Cómo perciben la IA las personas mayores? ¿Desconfían de ella? ¿La adoptan? ¿La ignoran? Entre la desconfianza legítima y la capacidad de adaptación, este público merece algo más que clichés. ¿Y si fueran uno de los motores de una IA más humana?
¿Desconfianza o lucidez? La prudencia de las personas mayores es una fortaleza
Muchas personas mayores no se lanzan a las nuevas tecnologías. ¿Es un rechazo al progreso? No necesariamente. A menudo es una forma de sabiduría: antes de usar una herramienta, hay que entender su uso y sus límites. Este enfoque prudente puede parecer lento, pero evita muchos problemas.
Los mayores plantean preguntas que otros ya no se atreven a hacer: ¿Para qué sirve? ¿Quién controla la herramienta? ¿Qué pasa con mi trabajo? Han visto pasar otras revoluciones tecnológicas. Saben que la innovación no siempre rima con progreso. Esta memoria a largo plazo es valiosa. Ofrece una distancia crítica bienvenida, en un momento en que la IA nos empuja a ir siempre más rápido.
Una fuerza de experiencia para reactivar
Contrariamente a las ideas preconcebidas, muchos seniors son perfectamente capaces de usar la IA. Lo que falta no es la capacidad de aprendizaje, sino a menudo el acompañamiento adecuado. Una vez bien guiados, los seniors pueden convertirse en usuarios avanzados, incluso en transmisores de buenas prácticas.
¿Por qué? Porque tienen un conocimiento del terreno, del colectivo, de los procesos. La IA, utilizada como apoyo y no como sustituto, puede permitirles poner en valor esta experiencia. Algunos seniors ya se están apropiando de la IA para organizar su trabajo, preparar resúmenes, automatizar tareas pesadas… y ganar comodidad sin perder autonomía. Para ello, todavía es necesario incluirlos en el diseño y la formación. Con demasiada frecuencia, se diseñan herramientas para ellos, sin ellos. Y se olvida que la adhesión pasa por el respeto.
¿Y si la IA no debiera descartar a las personas mayores, sino tenderles la mano? Su prudencia es una fuerza, su experiencia una palanca. Para que la IA se convierta en una herramienta inclusiva, empecemos por plantear una pregunta sencilla: ¿qué podemos aprender de los seniors? ¿Trabajas con mayores? Y tú, ¿cómo integras su punto de vista en tus usos de la IA?
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